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¿QUÉ HACE UN EXCELENTE CONSEJERO?

Por: César Arias

Socio de Global Practice México, a cargo de la práctica de Consultoría en Institucionalización de Empresas Familiares, Gobierno Corporativo, Administración de Riesgos, Auditoría Interna, Control Interno y Protección de Datos.


En México aún no está regulado por alguna ley o norma cuáles deben ser las características de un excelente Consejero, por lo tanto, solo es posible remitirse a algunos lineamientos a manera de recomendaciones. Lo anterior no es malo, de hecho, sería difícil dictar particularidades para un excelente Consejero ya que cada caso, empresa, situación o problemática de las organizaciones es muy diferente y requiere un enfoque generalista u holístico más que de una sola especialidad.



No basta con reflejar números sólidos, llevar una estrategia metódica, ser equitativo, lograr un buen manejo de conflictos o adherirse al cumplimiento de los deberes de lealtad y diligencia. Ser un excelente Consejero y crear o formar parte de un Consejo de Administración óptimo es una tarea ardua y que requiere mucha voluntad.


Sin embargo, nada es imposible. Si bien es complicado buscar al Consejero ideal, sí hay características que considero indispensables y que se deben procurar en quienes ocupamos este tipo de cargos en las empresas u otro tipo de órganos públicos y privados, estas son:


Involucramiento: Es preocupante ver cuando algunos Consejeros no dominan el Core Business, la historia de la compañía o la operación general de la empresa que asesoran por la idea de que pueden perder un enfoque global del negocio. Esto no es cierto. Para ser un buen asesor se deben intercambiar puntos de vista con el equipo directivo, aportar ideas prácticas y de fácil implementación, innovar y, de vez en cuando, tener alguna sesión de trabajo con la dirección o gerencia de un área en particular. Aunque coincido en que siempre se debe guardar independencia y objetividad, no se debe llegar al exceso de la desconexión. Es mejor que todas las cosas tengan un balance perfecto.


Comunicación: Pensemos por un instante en que el Consejo define la mejor Planeación Estratégica que la empresa ha tenido en años pero fallamos en comunicarla, monitorearla o bajarla a todos los colaboradores. Si esto pasa, nuestro esfuerzo habrá sido en vano. Por ello, resulta primordial nuestra habilidad para comunicar de manera clara y concisa lo que esperamos, así lograremos ir todos, con certeza, hacia la misma dirección.


Actualización: La preparación continua, como en cualquier otro aspecto de la vida, es muy importante. Deja mucho que desear cuando en un Consejo se tratan asuntos relativos con Ciberseguridad, Big Data, AI, Data Mining, Machine Learning, Trend Techologies o Metodologías Agiles y uno o más Consejeros desconocen de qué se está hablando. Tomando en cuenta que vivimos en una época disruptiva y de cambio constante, debemos ser extremadamente dinámicos y con una probada capacidad de reacción. Los integrantes del Consejo deben exceder las expectativas y estar a la vanguardia en todo tipo de conocimientos.


Diversidad: Ya lo dijo Walter Lippmann: «Cuando todos piensan igual es que ninguno está pensando», por ello es que un Consejo debe estar nutrido por varios perfiles con experiencias variadas con el objetivo de no llegar siempre a la misma conclusión. Si no hay debate o diferencias as ideas y la creatividad perecen. Un Consejero debe ser humilde y aceptar que no todos percibimos las cosas de la misma forma y adoptar conceptos que antes quizá no le parecían novedosos. Nada más enriquecedor que los Consejeros adoptando, aceptando y promoviendo la diversidad de género, edad y formación profesional, entre otras.


Visión: Es importante que un Consejero no se enfoque únicamente en los temas numéricos. Recordemos que una empresa tiene otro tipo de reportes, métricas o factores que la afectan o benefician, no todo está en los Estados Financieros. Hay una gran variedad de conceptos que un Consejero debe apuntalar, por ejemplo: talento humano, tecnologías de la información, estrategia comercial, entorno político, temas ambientales y ética o responsabilidad social.


Disponibilidad:Una de las cosas que más se pide a un Consejero es que tenga el tiempo suficiente para dedicárselo a la empresa que asiste. La labor de un Consejero no se reduce a lo que dura la junta trimestral, hay mucho trabajo previo de estudio y otro tanto para dar seguimiento a los acuerdos tomados, eso sin tomar en cuenta que, muy frecuentemente, la Dirección General o el Equipo Directivo nos buscan directamente para resolver algún tipo de inquietud o intercambiar puntos de vista.


Si me permiten ser más específico, diría que se trata de experiencia técnica probada en Consejos. No es lo mismo el hecho de tener conocimientos por una licenciatura, posgrado y/o vida laboral, que debatir, soportar, conciliar o cabildear una idea entre un grupo de gente especializada en sus giros respectivos. Un Consejero se asume como alguien que domina los tópicos para los cuales fue invitado.


Imparcialidad: Esta particularidad puede ser difícil de encontrar ya que se busca un Consejero que conozca y tenga amplia experiencia en el giro de la empresa, sin embargo, se debe cuidar que no tenga relación con nuestros pares o competidores más cercanos, es decir, es necesario asegurarse de que no haya conflictos de interés. Si se trata de un buen Consejero de nicho los accionistas lo quieren solo en su sala de juntas y no en la de al lado también.


Networking: Esto se basa en su capacidad para relacionarse y desarrollar vínculos profesionales con accionistas, clientes, proveedores y/o terceros interesados. También, de preferencia, el Consejero debe ser una persona respetada en su medio y estar afiliada a institutos o colegios profesionales de renombre, inclusive contar con una certificación en gobierno corporativo.


Capacidad de análisis y de síntesis: El Consejero dispone de información hoy más que nunca. Recibe varios reportes de la empresa, puede o debe consultar ciertos datos de empresas listadas en las bolsas de valores o entes reguladores, vigilar tendencias financieras, operativas y de cumplimiento, prácticamente puede enterarse hasta de si un factor meteorológico en otro continente puede afectar positiva o negativamente alguna de sus recomendaciones o la continuidad de la compañía, por ello es que en esta posición observar y retroalimentar en tiempo y forma se vuelve crucial.


Por último, pero no menos importante:


La honestidad: Quizá esté de más mencionar esta característica por ser obvia, pues no concibo otra más relevante y primordial para desempeñarse como buen Consejero.Este conjunto de características, aptitudes y actitudes es lo que personalmente imagino cuando mencionamos la excelencia en un Consejero. No obstante, también hay que agregar a la fórmula objetividad,voluntad, integridad, transparencia, compromiso, pasión, respeto, discreción y firmeza al defender posturas, pero a la vez, estar dispuesto a cambiar de opinión si se nos presentan datos que no conocíamos y que ayudarán al bien común y a la trascendencia empresarial.


Como verán, tratar de ser un excelente Consejero requiere de mucha pasión y sobre todo de extrema dedicación en el desempeño de nuestras funciones. Es una labor ardua, precisa, delicada y con un sinfín de repercusiones, buenas y no tan buenas. Yo creo firmemente que vale mucho la pena el esfuerzo.




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